Francisco Javier Hidalgo Prado La llegada Llegó a eso de las dos de la tarde a la estación de ferrocarril de la provincia proveniente de Madrid. El sol caía con la pesadez del mes agosto, el suelo de la estación abrasaba como una caldera en pleno rendimiento. A pesar de venir en mangas de camisa, y el alzacuellos quitado, el padre Ramírez sentía un calor insoportable, solo la idea de llegar a lo que sería su primera parroquia después de terminar el seminario le hacía sentirse satisfecho a pesar de lo incomodo y agotador del viaje. Se encaminó hacia un puesto de refrescos que había al otro lado del andén para tomarse una limonada fresca y apaciguar la reseca garganta cuando se le acercó un hombre y llamándole la atención le dijo. - ¿padre Ramírez? - si - buenos días, soy Jacinto, el cochero que por encargo del padre Matías le tengo que trasladar al pueblo. - muchas gracias, Jacinto, pero déjeme que primero me refresque un poco. El viaje ha sido a...
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Si los sueños hablaran y las palabras no durmieran escribiríamos historias de amores y tormentas de corazones que se encuentran bajo la lluvia de estrellas sobre la arena del desierto a lomos de las centellas. Cuando amanece te busco de forma incesante, te busco por los vientos de levante, te busco entre los juncos y riveras, busco tus labios de primavera, te busco de cualquier manera, te busco como la vez primera, te busco y te encuentro, cuando me miro dentro del corazón hambriento.
Tres poemarios muy distintos, cada uno con su historia, pero escritos con el corazón
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